Sí, hoy vengo con otra reseña. Últimamente estoy leyendo bastante, y con el parón que he tenido por aquí creo que os voy a petar de reseñas, jejeje.
El libro del que vengo a hablaros no tenía pensado leerlo, pero no sé por qué me dio un venazo y me lo compré. Y ahora que lo he leído, os digo que me alegro de haberlo hecho. Me ha gustado y sorprendido un montón. Y os lo recomiendo bastante.
Lo primero de todo, me lo acabé hace unos días y tengo los feelings a flor de piel, así que intentaré no ponerme a fangirlear excesivamente, jajaja.
El libro nos sitúa en la India en los años 20. Los padres de Helena Lennox son arqueólogos que trabajan para el Museo Británico y, cuando unos amigos suyos desaparecen en la ciudad de Bhangarh, en la India, les mandan a buscarlos. Las leyendas cuentan que está maldita y que cualquiera que vaya por la noche desaparece. Helena, por supuesto, quiere ir con ellos pero no la dejan dado que está lleno de peligros. Tiene que quedarse con su tío Oliver y su prima Chloe pero consigue escaparse y coger un barco hacia Bangay sin que nadie lo sepa. Al principio tiene problemas para subir, puesto que es menos de edad y no la dejan ir sola, pero convence a un pasajero llamado Miles para que suba con ella.
Cuando llegan se hospedan en el palacio del thakur (el príncipe) llamado Arshad, pero parece que alguien no quiere la presencia de Helena en el palacio.